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Articulo 1:

Los ejercicios en el agua se han constituido en un medio muy importante para la mayoría de las personas que desean estar en forma o realizar esta actividad como medio preventivo - terapéutico . La variedad y calidad de los ejercicios que se realizan en la piscina, tienen un valor incalculable para aquellas personas que necesitan de una actividad menos agresiva. Debido al principio de Arquímedes, nuestro cuerpo pierde en el agua aproximadamente un 90% del peso corporal, esta liberación de la fuerza de gravedad hace que disminuya considerablemente la presión sobre: articulaciones en general, columna vertebral, cadera etc. Entre los efectos terapéuticos que ofrece la temperatura del agua de la piscina, la persona que está inmersa experimenta una sensación de alivio en aquellas articulaciones afectadas, permitiendo una mejor relajación.

     A medida que el dolor disminuye, la persona es capaz de moverse con mayor comodidad y de incrementar la amplitud de movimiento articular. El calor del agua también dilata los vasos superficiales e incrementa el riego sanguíneo de la piel, mejorando el estado trófico cutáneo, especialmente en aquellos con mala circulación periférica. Cuando la sangre caliente llega a los músculos y se eleva la temperatura, los mismos se contraen más fácilmente y con mayor potencia. La flotación en el agua ayuda al cuerpo a realizar movimientos con mayor libertad y menor esfuerzo que si los llevase a cabo en tierra firme. Teniendo en cuenta las diferentes posibilidades de movimiento que brinda este medio, permite planificar distintos programas que sin lugar a dudas van a mejorar la calidad de vida de la persona.

Articulo 2:

Las enfermedades reumáticas representan en la actualidad una de las preocupaciones centrales de los organismos de salud ya que se han convertido en la principal enfermedad que padecen los argentinos.

    Diversos estudio demuestran que provocan más dolor y discapacidad que ningún otro grupo de afecciones. Sobran razones para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya declarado el período 2000-2001 como la década del hueso y la articulación. En la Argentina, se calcula que entre el 80 y el 90 % de los mayores de 65 años tienen alguna manifestación de artrosis, lo que representa en la Argentina unas 2.200.000 personas y se estima que son más de 500.000 los argentinos los que padecen artritis, que afecta a entre 1 y 2 % de la población mundial. Además, se calcula que dentro de una década, la artritis será causante de discapacidad laboral entre el 51 y el 59 % de los casos. Si bien éstos datos son de preocupación, es importante saber que frente a esta enfermedad es de capital importancia que la persona realice una actividad física adecuada y no traumática que le permita mantener una funcionalidad de movimientos para su vida diaria.

    Cuando estamos lesionados o enfermos, tendemos naturalmente a cambiar el ritmo de vida, reduciendo nuestras actividades habituales para dedicar más tiempo al reposo. Y por regla general, ésa es la actitud más inteligente, aunque en el caso de las enfermedades reumáticas, en los problemas más conocidos como la artritis, la artrosis, la espondilitis un exceso de reposo puede resultar aún más fatal.

    Nuestra estructura corporal está diseñada para mantener una actividad física a lo largo del día, realizando diferente movimiento que tiene que ver con la vida cotidiana.